El poder de las historias

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¿Cuántas conversaciones poderosas has tenido en este año? De esas que te cambian el ánimo o te inspiran, ¿Quiénes han sido contadores de historias memorables en tu vida?

Tuve la fortuna de tener dos abuelitas que honraron el poder de las historias. Chica, mi abuelita materna era contadora pública de cuentos. Bibiana, mi abuelita paterna, interpretaba sueños. Por medio de la palabra una recreaba situaciones emocionantes, otra explicaba el significado de caminar con los pies descalzos, ver llover o bailar en sueños, lo que podía variar según el día de la semana en que éste ocurría.

De esas historias me quedé con relatos o pasajes no solo de personajes: campesinos, reyes, princesas, príncipes y sapos, sino también de los dones, las virtudes y los valores: la amistad, la generosidad, la responsabilidad, la honestidad, el respeto, el amor, la verdad, la fe, la felicidad. Gracias a ellas mis hermanos y yo desarrollamos una gran habilidad para imaginar y crear relatos; y, especialmente uno de ellos tiene mucha gracia para contarlos.

No sé si en la actualidad las abuelitas cuenten cuentos, pero en mi infancia esos relatos fueron poderosos y hoy memorables, y quizás por eso me gusta conocer la vida de personas reales que han convertido sus sueños en realidad, interesantes y con un denominador común: descubrieron su pasión. Inspiradoras historias personales que nos mueven a ser los protagonistas de nuestra vida.

Y tú, ¿Qué cuentos te cuentas? ¿Qué te dices? ¿Qué historia le quieres contar a tus hijos? Y a tus nietos? Es momento de empezar a construir una historia personal memorable.

En el 91 aniversario del nacimiento de mi abuelita Bibiana y en memoria de mis contadoras de historias favoritas.